martes, 26 de noviembre de 2013

SANTIAGO' S LEGEND


THE TRANSMOGRIFICATION OF SANTIAGO


By Enrique R. Lamadrid
Photographs by Miguel Gandert

One of the most dramatic transformations of Santiago takes place on July 25th in the village of Jesús María, twelve kilometers north of Aguascalientes city, the first stop on the Camino Real south of Zacatecas.

Unlike the historically costumed  Moros y Cristianos of Zacatecas, those of the village of Jesús María de los Dolores all wear wooden masks except Santiago himself and the only female character in the play—Toci, the wife of the Aztec sun god Huitzilopochtli. With masks and indigenous characters, this morisma is profoundly Mesoamerican in character.

 The grey-faced, turbaned Moros are mounted on horses and enjoy a military advantage over the white-faced Cristianos, who wear extravagant straw hats decorated with colored tassels.

 The Rey de los cristianos or Christian king wears a large elaborate mask with a long carved beard. His soldiers are called Chicahuales, a term of Nahuatl origin meaning strong and determined. They are dressed in huarache sandals and white pajamas, emblematic of their indigenous origins, despite their masked transformation into white or mestizo Christians.

 In stark contrast to the almost endless parlamentos or scripted speeches of Zacatecas, there is no dialogue at all, only a series of escaramuzas or skirmishes, ringing with the sounds of the steel machetes of the Moros clashing with the hardwood swords of the Chicahuales. Not a word is spoken by the characters, but everyone in the crowd, including children, already knows the narrative, which they gladly share with visitors:

 Seated on his throne in Heaven, God notices the wars and pitched battles that are taking place below on the earth. The Rey Cristiano has been grievously wounded and is near death in a coma. Disturbed with the mayhem,

God calls Santiago to his side and orders him to descend to earth to make peace. Santiago appears to the Rey Cristiano in a dream and tells him the plan. He will come to earth to heal him and help him prevail in the battle.

 The warrior saint comes down to earth on his white horse and defeats the moros, one by one. They lie on the ground either dead or agonizing. Santiago returns to heaven and is scolded by God, who tells him:

 -I wanted peace on earth, not death and destruction. I need the moros alive.

 He then announces to Santiago:

 – Now I am giving you the power that only I and my son Jesus have: the power to resurrect the dead. Now go and bring them back to life.

 Santiago descends to earth again and rides his white horse three times over the bodies of the moros. On the fourth time, he touches each one, and they come back to life one by one.

 The rest of the celebration is a joyful Juego de Moros y Cristianos at its best. The Moros ride back and forth for an additional hour by the line of Chicahuales, clashing swords, not in combat, but in jubilation.

 The next day the spectacle is repeated, but a new character appears, a female named Toci, the wife of Huitzilopochtli, who rides among the Chicahuales and dispenses food from her basket to keep them strong.

 The most significant aspect of this fiesta is the transformation of Saint James himself, from Santiago Matamoros, the merciless Moorkiller, to Santiago Redentor, the redeemer.

 In most areas of Latin America, the transformation is never this overt and explicit, and never so boldly dramatized. In one afternoon, Santiago is transformed from the most formidable enemy of the natives, into their redeemer and protector.


Santiago, from Moorslayer to Redeemer – Jesús María, Aguascalientes, Mexico by MIGUEL GANDERT








Los Chicahuales, Soldiers of Santiago – Jesús María, Aguascalientes, Mexico by MIGUEL GANDERT

 

 

ENRIQUE R. LAMADRID’s research on the contexts and corridors of traditional Nuevomexicano culture has led him up and down the Camino Real de Tierra Adentro and into its watersheds with photographer and colleague Miguel Gandert.  Lamadrid co-curated the permanent exhibit at El Camino Real International Heritage Center. At UNM he teaches folklore, literature, and cultural history and is chair of the Department of Spanish & Portuguese.

 

MIGUEL GANDERT, a native of La Espanola, Nuevo México is a fine art and documentary photographer and Professor of Communication and Journalism at UNM, where he received an M.A. in photography. Gandert, who continues to photograph in black and white, sees documentary work as both a form of art with a strong capacity for expression, as well as a way of telling stories and understanding complex cultural relationships.

jueves, 25 de julio de 2013

El Curro Pablin

El Curro Pablin


Los arrieros de Jesús María, leñadores y carboneros bajaban Arriando sus burros que fatigados, bestias y hombres, llegaban desde más arriba de San Isidro, arriba de la cuesta empinadísima. Ya llegando al pueblo su paso obligado era por el costado sur del “camposanto” y ya por el cansancio de los burros y de los arrieros, éstos azotaban de más a los pobres  animales, más por el miedo del  susodicho arriero que de noche tenían que pasar por el lugar.


Sucedía que entre las tumbas del panteón asistía un pintoresco y extraño personaje conocido en el pueblo y la región como “El Curro Pablin”, que vestía invariablemente de negro un traje raído y maltratado por el uso y cuyas actividades eran visitar los hogares de los difuntos al ser contratado por los deudos para amortajarlos, rezarles sus rosarios y cantarles sus alabanzas.


Algunas veces ya en el panteón, al realizar sus labores cotidianas el tiempo se le venía encima, de tal manera que la oscuridad empezaba a imperar en el lugar. En esa hora pasó algún arriero que azotando sus burros, los hacía pujar de dolor y al arriero apresurar el paso por el miedo de pasar por el panteón y su prisa por llegar  a su casa; de tal suerte, que El Curro Pablin al escuchar  aquella situación, enfático le gritó al arriero:

- ¡Ingrato, deja esos pobres animales!,
 - ¡no los maltrates!,
 - ¡vienen cargados y cansados!,
- ¡no seas bruto!

Como nuestro personaje no se encontraba a la vista, además de que la oscuridad era imperante, todo aunado al paso por el panteón, el arriero pensaba que le hablaban los muertos, apuraba mas la azotaina  y seguramente llegaba a su casa muy asustado por la experiencia vivida a su paso por el cementerio y pidiéndole a su esposa una persignada con un huevo y un jarro de té de Ixtafiate.


Mientras que “El Curro Pablin”, seguía con su rutina diaria ayudando a los muertos a bien morir, indiferente al susto que daba a los pobres arrieros que su mala suerte y su necesidad  los  hacía pasar por el lugar.


Profr. J. Natividad Martínez  González

miércoles, 15 de mayo de 2013

El Chicahual. Mezcla de Devoción y Travesura


El Chicahual
“Mezcla de devoción y travesura”
Profr. J. Natividad Martínez González
Foto proporcionada por el sr. Antonio de Luna

Lo recuerdo como si ahorita fuera,
 resalta su sombrero tejido por él mismo, como de petate,
hecho de palma o tal vez de zamandoque,
 copa cónica, muy alta, ala muy ancha,
y toda adornado con hilos de motas de colores
 que van de la orilla del ala  a la punta de la copa,
 ¡UNA FLOR DE MARAVILLA!
Se tapa la cara con máscara de cartón o madera
 color de rosa y cachetes colorados,
 patillas y bigotes muy negros, todo muy brillante.
 En su máscara esconde su cara y sus travesuras,
 pero yo sé que es Sebastián…

Dentro del resto de su atuendo,el calzón largo
y camisa de manta blancos, lleva también una faja roja,
 rematando con huaraches de correa,
Todo el cuerpo saltarín refleja una mezcla de devoción y travesura.
Es el mes de julio y siempre llueve, hay muchos charcos
Y el Chicahual se divierte saltando sobre el agua y el lodo
Salpicando a la gente,
Corre de aquí para allá y de allá para acá,
Lleva una mona vieja de cartón con la que asusta a los niños,
Y dá de comer elote con lodo a las muchachas bonitas
Yo toqué el tambor aquel año, se me hacía fácil y sí me dejaban,
Pero nomás un rato,
Después me sentaba a la orilla de la banqueta
A gozar de las travesuras de los viejos, hasta que ellos, cansados y sudorosos,
Terminaban la jornada montados en un caballo del volatin…
Jesús María, Ags., 8 de Julio de 1987

Memorias de un Comunero. Pasado y presente de Jesús María, Ags.

VIDEO PARTE 2
http://youtu.be/pgQiUZ2-De8







martes, 14 de mayo de 2013

Memorias de un Comunero. Pasado y presente de Jesús María, Ags.

VIDEO PARTE 1
http://youtu.be/Iz4DuF7t4n0

Memorias de un comunero
Jesús María de “Mis” Dolores




Un compendio de vivencias que describe hechos de la vida tradicional de nuestro pueblo.
Una descripción de eventos culturales que nos identifican local y nacionalmente.

Una historia de la lucha de los indígenas por la adjudicación de sus terrenos para asentar pueblo y los de Sierra Fría para explotar sus recursos.
 
Los conflictos para lograr la dotación de tierras al ejido y la lucha que subsiste en la batalla contra los embates de la injusticia por la tenencia legal de la tierra.


Profesor J. Natividad Martínez González
Enero de 2011








miércoles, 1 de agosto de 2012

Inundación Río San Pedro

El día 12 de julio de 1976, el pueblo de Jesús María se quedó incomunicado con la ciudad de Aguascalintes; debido a que en aquella fecha, la gran cantidad de agua que cayó durante una tormenta, provocó la crecida del río San Pedro. Lo anterior provocó que el puente localizado entre la comunidad de Maravillas y la población señalada, cedira ante la fuerza y la altura que alcanzó la corriente del río.

Nótese la gran cantidad de gente que asombrada observó el fenómeno natural, así como, en primer plano se observa la señora Elena de la Cruz con algunos de sus hijos y amigos de los mismos.

La fotografía fué proporcionada por la familia Saucedo de la Cruz, misma que fué tomada por Don Silverio (único fotografo de aquel entonces en la población), el cuál ante lo inuscitado del acontecimiento se presentó en el lugar para retratar a quien así lo solicitaba y tener un recuerdo del dicho evento.

Los ñiños de la actual ciudad de Jesús María, Ags., pueden constatar en la imágen presentada que un día de una pasado no muy lejano, en la parte del río que pasa por nuestro territorio, alguna vez corrió un caudal de agua en el hoy innerte lecho.