sábado, 26 de abril de 2014



Orgullo Chicahual… Nuestras raíces

 Origen, Identidad, Natividad y Pertenencia

            El sentirme orgulloso  de mis orígenes, de haber nacido en este lugar en particular, sentirme  identificado con mi pueblo y además saber  que se pertenezco a esta sociedad, me da la oportunidad de expresar que soy orgullosamente Chicahual y exclamar a los cuatro vientos ¡Arriba Jesús María que es mi tierra¡


            Generalmente las personas expresan los sentimientos anteriormente descritos cuando se encuentran lejos del terruño, tal vez, por cambio de residencia por trabajo o por estudios. Cuando estamos en el lugar al que pertenecemos todo se vuelve tan cotidiano que no damos la importancia debida a lo que representa la evolución de nuestra comunidad, solo retomamos la importancia de nuestra tierra cuando alguien hace referencia de ella mediante cuestionamientos a las características culturales de nuestro pueblo, o como ya lo mencioné, cuando nos encontramos lejos de casa.


            Justifico mi Orgullo de ser Chicahual centrándome a en cuatro aspectos fundamentales: El origen, la identidad, la natividad y la pertenencia, mismos que, dan sustento y sobre todo validan la importancia de ser parte o sentirse parte de un  colectivo comunal


            Primeramente hablaré del Origen, el cual, se encasilla principalmente en nuestro origen étnico, un distintivo que caracterizó a nuestro pueblo desde sus orígenes y es que Jesús María de los Dolores, como inicialmente fue nombrado este lugar y establecido en el sitio Juanacatique, tuvo una característica sumamente relevante: fue un pueblo que se fundó exclusivamente por indígenas derivados de los grupos nómadas Chichimecas, mismos que se establecieron en estas tierras fundando lo  que hoy conocemos, la ciudad conurbada de Jesús María, Aguascalientes.


Un grupo étnico es aquel que se diferencia del conjunto de la sociedad dominante por sus prácticas socioculturales, sus costumbres y sus tradiciones. En las ciencias sociales se utiliza el término para hacer referencia a los diversos conjuntos de personas que presentan notables diferencias entre sí, no sólo a nivel de rasgos físicos (color de piel, de ojos, tipo de cabello, complexión física) si no también a nivel cultural (prácticas religiosas, formas de organización social…)


            Por lo anteriormente descrito señalo con gran orgullo  que mi origen étnico proviene de grandes y aguerridos guerreros, que dieron una oposición muy importante a los colonizadores españoles en su afán de expansión y colonización  del nuevo mundo.


            Por otra parte al hablar de Identidad resulta necesario mencionar que esta se deriva directamente de aspectos culturales, rituales, costumbres populares, etc., arraigados en una región determinada; sentirse identificado por un lugar implica además de lo señalado encontrarse con aspectos afines a las necesidades y gustos propios, los cuales, se vuelven parte de uno mismo al tenerlos en común con el colectivo de la localidad.

“La identidad cultural de un pueblo viene definida históricamente a través de múltiples aspectos en los que se plasma su cultura, como lengua, instrumento de comunicación entre los miembros de una comunidad, las relaciones sociales, ritos y ceremonias propias, o los comportamientos colectivos, esto es, los sistemas de valores y creencias.  


            Considero relevante señalar que son muchas las personas que aún sin habitar en nuestra tierra, se encuentran totalmente identificados con una de las manifestaciones culturales más importantes de Jesús María, esta es la danza de conquista de los Chicahuales, la cual, se presenta año con año en el mes de Julio en esta localidad (ver historia de los Chicahuales).


            Personas ajenas a nuestra tierra se hacen presentes aquí con la intención de tomar evidencias fotográficas de los diferentes aspectos de la señalada danza, aquí llegan individuos de diferentes partes de la república mexicana y aun de extranjero.


            Cabe  señalar que la manifestación cultural señalada, con sus diferentes regionalismos y nombres, se extiende a lo largo del camino real de tierra adentro, posteriormente llamado camino real de la plata y es un camino que abarca regiones de la actual Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, Durango, Chihuahua y regiones de Estados Unidos como Texas y Nuevo México.


            Por lo anteriormente descrito señalo que la identidad por mi tierra se fortalece con la presencia del patrimonio cultural que podemos palpar cada año: Los Chicahuales y representa un motivo más de mi orgullo por ser de aquí.


            Una vez planteados dos de los cuatro aspectos fundamentales señalados inicialmente, procedo a citar que la Natividad tiene un valor significativo en las personas que habitan un territorio, es muy importante poseer un gentilicio que nos identifique como nacidos en un lugar determinado. Por ello el ser jesusmariense, no solamente representa el orgullo de ser nativo, representa además la obligación de hacer valer nuestra cultura y todo lo que se relaciona con nuestro pueblo, además de fomentar en nuestros coterráneos el valor cultural de esta población y su gente.


            Que los mexicanos revisemos nuestra historia para sentir orgullo de haber nacido en esta tierra y aceptar la obligación de cuidarla y mejorarla.


            Muchas personas manifiestan con sus acciones diarias la satisfacción de haber nacido en Jesús María, pero también como en todos lados existe la contraparte, aquellos que no se enorgullecen de su raíz al no hacer valer su origen con acciones negativas o bien trascender en ámbitos diversos y negar su cuna.


            Finalmente resalto que la Pertenencia no es distintiva únicamente de los nativos del lugar, ya que, todo aquel individuo que se adapta a una comunidad siguiendo sus normas, sus características culturales, tradiciones, etc., necesariamente pasará a ser parte de la comunidad generando el sentido de pertenencia que brinda la seguridad de pertenecer a la comunidad.


“Quien no tenga desarrollado el sentido social de la pertenencia, está en un lugar equivocado, se encuentra donde no le nace estar”.


            Conozco en mi pueblo una gran cantidad de personas avecindadas aquí por diversas causas, son muy variados sus orígenes debido a que provienen de diferentes partes de la república y aún del extranjero. Muchas familias han sido formadas con algún nativo del lugar (padre o madre) e incluso existen las familias en las cuales ninguno de los progenitores tuvo su origen en esta tierra; pero lo más relevante es que a sus hijos nacidos aquí les han fomentado el amor por la tierra que los vio nacer.


            En conclusión me parece muy relevante mencionar en este momento no todos los originarios de aquí se sienten orgullosos de sus raíces y que no todos los avecinados son ajenos a nuestra cultura y tradiciones.


            Particularmente yo me siento orgulloso de ser de Jesús María en todo sentido, ya que, en mis orígenes puedo mencionar la figura de una persona muy importante en diferentes ámbitos del desarrollo de mi comunidad, mi abuelo Eligio Martínez Reyes, el cuál fungió como presidente municipal interino en dos ocasiones, fue miembro fundador del Ejido Jesús María, participó en Defensa Rural durante la Cristiada, también fue escritor y poeta, entre muchas otras cosas.


            Por otra parte señalo a mi progenitor el profesor J. Natividad Martínez González, mismo que, tuvo diversos cargos de importancia en el ámbito educativo, fue director fundador de la Escuela Técnica Agropecuaria N° 347, posteriormente nombrada Escuela Secundaria Técnica N° 10, fue director de la Casa de la Cultura de Jesús María, Coordinador de Acción Cívica y Cultural del Municipio, además de escritor e historiador.


            La identidad por mi pueblo la obtengo de respetar, valorar y difundir nuestra cultura debido la valiosa oportunidad de tener la herencia laboral de mi padre, ser un orgulloso profesor de educación básica, específicamente de secundaria; brindándome la oportunidad de compartir con mis alumnos y compañeros el valor de mi tierra.


            Además soy legalmente nacido en Jesús María, como lo señala mi acta de nacimiento y la de mis hermanos Esthela, Ma. Del Carmen, Saúl, Susana y Norma Imelda, que aunque por motivos de trabajo de mi padre, buena parte de nuestra vida la pasamos en la ciudad de Aguascalientes. Además Doña Vicky, mi madre que proviene de lo que en otro tiempo fue la Hacienda de San José de los Pocitos, lugar muy cercano aquí.


            Pertenezco a este lugar porque mi raíz se ha fortalecido con mi matrimonio con una persona originaria de la multicitada región, mi esposa Vero de quien su generación se  formó en esta tierra de la familia de su madre Doña Elena, hija de la señora María de la Cruz conocida por Doña María Güera, la cual, tuvo una tienda de abarrotes en la calle Benito Juárez  y la de su padre Don Jesús perteneciente a esta comunidad desde varias generaciones pasadas.


            Mi esposa y yo además logramos un sentido de pertenencia a otro nivel al crear grupos en los cuales a su vez pertenecen personas de diferentes edades y orígenes en el ámbito de la activación física de salón, es decir, aeróbicos y pesas; trabajando en ello desde el año 1993.


            Pertenezco a este lugar porque mi hijo César Saúl ha nacido, vivido, crecido, estudiado y ha sido feliz aquí, además de que su origen presenta gran relevancia al ser descendiente de una de las familias fundadoras del pueblo por parte materna y uno de los fundadores del ejido por parte paterna.


            Por todo lo anteriormente descrito y considerando que tengo Origen, Identidad, Natividad y Pertenencia, mi Orgullo Chicahual no es únicamente al cien por ciento, va mucho más allá de lo descrito en estas líneas.


César Martínez Peres
Jesús María, Ags. 25 de Abril de 2014

http://www.escolares.net/ciencias-sociales/etnicidad-grupo-etnico-y-raza/

http://centrodeartigos.com/articulos-utiles/article_117055.html

http://loslugarestienenmemoria.blogspot.mx/2011/07/el-concepto-de-identidad-cultural-de-un.html

Memorias de un Comunero. Jesús María de mis Dolores., Profr. J. Natividad Martínez González
Orgullo Chicahual…Nuestras raíces

Origen, Identidad, Natividad y Pertenencia.




Origen
Nuestro origen étnico proviene de grandes y aguerridos guerreros, que dieron una oposición muy importante a los colonizadores españoles en su afán de expansión y colonización del nuevo mundo: Los chichimecas.

Identidad
Se deriva de la afinidad personal o colectiva de aspectos culturales, rituales, costumbres populares, etc., arraigados en una región determinada; nuestro pueblo es identificado principalmente por la manifestación cultural de la danza de los Chicahuales, adaptación a nuestra tierra de la guerra entre Moros y Cristianos.

Natividad
Nacer en un lugar y apropiarse de un gentilicio que nos identifique como nacidos aquí, no solamente representa nuestra raíz, representa además la obligación de hacer valer nuestra cultura y todo lo que se relaciona con nuestro pueblo. Jesusmariense es nuestro gentilicio y genéricamente también somos llamados chicahuales o brujos.

Pertenencia
No es distintiva únicamente de los nativos del lugar, ya que, todo aquel individuo que se adapta a una comunidad siguiendo sus normas, sus características culturales, tradiciones, etc., necesariamente pasará a ser parte de la comunidad generando el sentido de pertenencia que brinda la seguridad de pertenecer a la comunidad.

César Martínez Peres
Jesús María, Ags. 26 de Abril de 2014

martes, 14 de enero de 2014

Templo Parroquial de Jesús de Nazareth, Jesús María, Ags.

Templo Parroquial de Jesús de Nazareth, Jesús María, Ags.
Por Miriam E. Ponce O. (1996)
Imágen del Templo Parroquial de Jesús de Nazareth, dibujado en el año de 1996 por Miriam E. Ponce. Dicho dicho dibujo fué públicado en un folleto publicitario, emitido con el fín de promocionar la Feria de los Chicahuales del mismo año.




Fotografía reciente del templo parroquial tomada durante la celebración de santo Santiago el 25 de julio de 2011.
 
by César Saúl Martínez saucedo
 


sábado, 30 de noviembre de 2013

312 años de la Fundación de Jesús María, ags.


1° de Diciembre de 1701 - 1° de Diciembre de 2013
312 años de la Fundación del Pueblo de Indios
 de Jesús María de los Dolores


Fragmento del Mural de la fundación y desarrollo de Jesús María, Ags.
Presidencia Municipal


El 1º de Diciembre de 1701, Diego De Parga y Galloso abogado de la Real Audiencia, dio posesión de la tierra a los naturales; èsta se considera la fecha oficial de la fundación“XONACATIQUE” hoy JESÚS MARÍA.

Profr. J. Natividad Martínez González

El indígena Matías Saucedo y Moctezuma solicitó al capitán José Rincón Gallardo la adjudicación de los terrenos para fundar este pueblo, obteniendo cuatro caballerías, equivalentes a 1883-99-59 hectáreas.
El 29 de noviembre de 1701 se confirmaron las donaciones de los terrenos y fue el Lic. Diego Parga y Galloso, alcalde mayor de las Aguas Calientes, abogado de la Real Audiencia de la Nueva Galicia y decano de la ciudad de Zacatecas quien, en el sitio de Juanacatique, en nombre de su majestad, dio permiso a Juan Rodríguez, Domingo de Luna, Miguel Juárez y demás consortes, para que puedan fincar el referido pueblo. (32 fundadores)


Acta de fundación

Ante mí, Salvador Delgado Cervantes, escribano público y de cabildo, en el puesto nombrado de Juanacatique, jurisdicción de la Villa de las Aguascalientes, el primero de diciembre de 1701, habiendo venido a efecto de asentar la población que ordena el despacho antecedente…etc., (esta fecha se considera de la fundación de Jesús María, así como de la imposición de su nombre original: Jesús María de los Dolores)
MEMORIAS DE UN COMUNERO
(JESUS MARIA DE “MIS” DOLORES)
Profr. J. Natividad Martínez González

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Leyenda de Santiago


 
LA TRANSFIGURACIÓN DE SANTIAGO



Por Enrique R. Lamadrid
Fotografías por Miguel Gandert
Traducción José A. Domínguez Jr.

Una de las transformaciones más dramáticas de Santiago ocurre el día 25 de julio en el pueblo de Jesús María de los Dolores, diez kilómetros al norte de Aguascalientes, que es uno de los primeros parajes en el Camino Real al sur de Zacatecas.

 A diferencia de los disfraces históricos de los moros y cristianos de Zacatecas, todos los del pueblo de Jesús María

Dolores usan máscaras de madera salvo el mismo Santiago y el único personaje femenino en la obra – Toci, la esposa del dios Azteca del sol, Huitzilopochtli.

 Esta morisma es profundamente mesoamericana en carácter, con sus máscaras y personajes indígenas. Los moros con caretas grises y turbantes están montados en caballos y gozan de una ventaja sobre los cristianos de careta blanca que visten sombreros extravagantes de paja decorados con borlas de colores.

 El Rey de los Cristianos viste una máscara grande elaborada con una barba larga entallada. Sus soldados se llaman Chicahuales, un término de origen náhuatl que significa fuerte y determinado.

 Ellos visten huaraches y pijamas blancas, emblemático de sus origines indígenas, a pesar de su enmascarada transformación a cristianos blancos o mestizos.

 En un contraste claro a los casi interminables parlamentos de Zacatecas, no hay nada de diálogo, solo una larga serie de escaramuzas, resonando con el sonido de los machetes de acero de los Moros chocando con las espadas de madera de los Chicahuales.

 Ninguna palabra se pronuncia por los personajes, porque todo el mundo, incluyendo a los niños, ya se sabe el relato, el cual comparten con gusto con los visitantes:

 “-Sentado en su trono en el cielo, Dios observa las guerras y las batallas campales que están ocurriendo abajo en la tierra. El Rey Cristiano ha sido herido gravemente y está cerca de la muerte en estado de coma.

 Perturbado por la violencia, Dios llama a Santiago a su lado y le ordena que descienda a la tierra para hacer las paces. Santiago se le aparece al Rey Cristiano en un sueño y le dice el plan. El vendrá a la tierra para sanarlo y ayudarlo a prevalecer en la batalla. El santo guerrero baja a la tierra en su caballo blanco y vence a los moros, uno por uno.

 Están echados en el piso muertos o agonizando. Santiago regresa al cielo y es reñido por Dios, quien le dice:

 -Yo quería paz sobre la tierra, no muerte y destrucción. Necesito a los moros vivos.

 Entonces le anuncia a Santiago:

 -Ahora te estoy dando el poder que sólo yo y mi hijo Jesús tenemos: el poder de resucitar a los muertos. Ahora ve y tráelos a la vida.

Santiago desciende a la tierra otra vez y cabalga en su caballo blanco tres veces sobre los cuerpos de los moros. A la cuarta vez, toca a cada uno, y regresan a la vida uno por uno.”

 El resto de la celebración es un alegre y cabal juego de moros y cristianos. Los moros galopan calle arriba y calle abajo por otra hora más por la fila de Chicahuales, entrechocando espadas, no en combate, sino en júbilo.

 Es espectáculo se repite el día siguiente, pero aparece un personaje nuevo, la mujer llamada Toci, la esposa de Huitzilopochtli, quien cabalga entre los Chicahuales, repartiendo comida de su canasto para mantenerlos fuertes.

 El aspecto más significativo de esta fiesta es la transformación del mismo santo, de Santiago Matamoros, el despiadado asesino de moros, a Santiago Redentor. En ninguna otra parte de Latino América, se encuentra una transformación tan explícita, ni dramatizada tan acentuadamente. En una tarde, Santiago es transformado del enemigo más formidable de los indígenas, a su redentor y protector.



De Santiago Matamoros a Santiago Redentor – Jesús María de los Dolores, Aguascalientes, México. MIGUEL GANDERT
 



Los Chicahuales, huestes de Santiago – Jesús María de los Dolores, Aguascalientes. MIGUEL
GANDERT


ENRIQUE R. LAMADRID ha documentado los contextos y esferas de la cultura tradicional nuevomexicana por todo el Camino Real de Tierra Adentro con su colega, el fotógrafo Miguel Gandert. Lamadrid fue co-curador de la exhibición permanente en El Camino Real International Heritage Center (El Centro Patrimonial Internacional El Camino Real). En la Universidad de Nuevo México enseña cultura popular, literatura, e historia cultural y es el director del Departamento de Español y Portugués.

 

MIGUEL GANDERT, un nativo de Española, Nuevo México, es un aclamado fotógrafo y profesor de Comunicaciones y Periodismo en UNM, en donde recibió su maestría en fotografía. Gandert, quien continúa fotografiando en blanco y negro, ve el trabajo documental como una forma de arte con una fuerte capacidad de expresión, y como una manera de contar historias y entender las complejas relaciones culturales.

martes, 26 de noviembre de 2013

SANTIAGO' S LEGEND


THE TRANSMOGRIFICATION OF SANTIAGO


By Enrique R. Lamadrid
Photographs by Miguel Gandert

One of the most dramatic transformations of Santiago takes place on July 25th in the village of Jesús María, twelve kilometers north of Aguascalientes city, the first stop on the Camino Real south of Zacatecas.

Unlike the historically costumed  Moros y Cristianos of Zacatecas, those of the village of Jesús María de los Dolores all wear wooden masks except Santiago himself and the only female character in the play—Toci, the wife of the Aztec sun god Huitzilopochtli. With masks and indigenous characters, this morisma is profoundly Mesoamerican in character.

 The grey-faced, turbaned Moros are mounted on horses and enjoy a military advantage over the white-faced Cristianos, who wear extravagant straw hats decorated with colored tassels.

 The Rey de los cristianos or Christian king wears a large elaborate mask with a long carved beard. His soldiers are called Chicahuales, a term of Nahuatl origin meaning strong and determined. They are dressed in huarache sandals and white pajamas, emblematic of their indigenous origins, despite their masked transformation into white or mestizo Christians.

 In stark contrast to the almost endless parlamentos or scripted speeches of Zacatecas, there is no dialogue at all, only a series of escaramuzas or skirmishes, ringing with the sounds of the steel machetes of the Moros clashing with the hardwood swords of the Chicahuales. Not a word is spoken by the characters, but everyone in the crowd, including children, already knows the narrative, which they gladly share with visitors:

 Seated on his throne in Heaven, God notices the wars and pitched battles that are taking place below on the earth. The Rey Cristiano has been grievously wounded and is near death in a coma. Disturbed with the mayhem,

God calls Santiago to his side and orders him to descend to earth to make peace. Santiago appears to the Rey Cristiano in a dream and tells him the plan. He will come to earth to heal him and help him prevail in the battle.

 The warrior saint comes down to earth on his white horse and defeats the moros, one by one. They lie on the ground either dead or agonizing. Santiago returns to heaven and is scolded by God, who tells him:

 -I wanted peace on earth, not death and destruction. I need the moros alive.

 He then announces to Santiago:

 – Now I am giving you the power that only I and my son Jesus have: the power to resurrect the dead. Now go and bring them back to life.

 Santiago descends to earth again and rides his white horse three times over the bodies of the moros. On the fourth time, he touches each one, and they come back to life one by one.

 The rest of the celebration is a joyful Juego de Moros y Cristianos at its best. The Moros ride back and forth for an additional hour by the line of Chicahuales, clashing swords, not in combat, but in jubilation.

 The next day the spectacle is repeated, but a new character appears, a female named Toci, the wife of Huitzilopochtli, who rides among the Chicahuales and dispenses food from her basket to keep them strong.

 The most significant aspect of this fiesta is the transformation of Saint James himself, from Santiago Matamoros, the merciless Moorkiller, to Santiago Redentor, the redeemer.

 In most areas of Latin America, the transformation is never this overt and explicit, and never so boldly dramatized. In one afternoon, Santiago is transformed from the most formidable enemy of the natives, into their redeemer and protector.


Santiago, from Moorslayer to Redeemer – Jesús María, Aguascalientes, Mexico by MIGUEL GANDERT








Los Chicahuales, Soldiers of Santiago – Jesús María, Aguascalientes, Mexico by MIGUEL GANDERT

 

 

ENRIQUE R. LAMADRID’s research on the contexts and corridors of traditional Nuevomexicano culture has led him up and down the Camino Real de Tierra Adentro and into its watersheds with photographer and colleague Miguel Gandert.  Lamadrid co-curated the permanent exhibit at El Camino Real International Heritage Center. At UNM he teaches folklore, literature, and cultural history and is chair of the Department of Spanish & Portuguese.

 

MIGUEL GANDERT, a native of La Espanola, Nuevo México is a fine art and documentary photographer and Professor of Communication and Journalism at UNM, where he received an M.A. in photography. Gandert, who continues to photograph in black and white, sees documentary work as both a form of art with a strong capacity for expression, as well as a way of telling stories and understanding complex cultural relationships.

jueves, 25 de julio de 2013

El Curro Pablin

El Curro Pablin


Los arrieros de Jesús María, leñadores y carboneros bajaban Arriando sus burros que fatigados, bestias y hombres, llegaban desde más arriba de San Isidro, arriba de la cuesta empinadísima. Ya llegando al pueblo su paso obligado era por el costado sur del “camposanto” y ya por el cansancio de los burros y de los arrieros, éstos azotaban de más a los pobres  animales, más por el miedo del  susodicho arriero que de noche tenían que pasar por el lugar.


Sucedía que entre las tumbas del panteón asistía un pintoresco y extraño personaje conocido en el pueblo y la región como “El Curro Pablin”, que vestía invariablemente de negro un traje raído y maltratado por el uso y cuyas actividades eran visitar los hogares de los difuntos al ser contratado por los deudos para amortajarlos, rezarles sus rosarios y cantarles sus alabanzas.


Algunas veces ya en el panteón, al realizar sus labores cotidianas el tiempo se le venía encima, de tal manera que la oscuridad empezaba a imperar en el lugar. En esa hora pasó algún arriero que azotando sus burros, los hacía pujar de dolor y al arriero apresurar el paso por el miedo de pasar por el panteón y su prisa por llegar  a su casa; de tal suerte, que El Curro Pablin al escuchar  aquella situación, enfático le gritó al arriero:

- ¡Ingrato, deja esos pobres animales!,
 - ¡no los maltrates!,
 - ¡vienen cargados y cansados!,
- ¡no seas bruto!

Como nuestro personaje no se encontraba a la vista, además de que la oscuridad era imperante, todo aunado al paso por el panteón, el arriero pensaba que le hablaban los muertos, apuraba mas la azotaina  y seguramente llegaba a su casa muy asustado por la experiencia vivida a su paso por el cementerio y pidiéndole a su esposa una persignada con un huevo y un jarro de té de Ixtafiate.


Mientras que “El Curro Pablin”, seguía con su rutina diaria ayudando a los muertos a bien morir, indiferente al susto que daba a los pobres arrieros que su mala suerte y su necesidad  los  hacía pasar por el lugar.


Profr. J. Natividad Martínez  González